Ya lo sé... llevo milenios sin añadir nada... ¡lo siento! Gran propósito: llevar el blog al día. Os dejo un texto de Romano Guardini, es un poco largo, pero merece la pena. La foto es de una campana de Notre Dame.
“No queremos acogernos expeditivamente a fórmulas hechas, fácilmente manejables, sino penetrar en el espíritu del misterio. Y esto se realiza a través de la verdad. Pero la verdad no es sencilla. Yerra quien dice que lo es. Es sencilla vista desde Dios, pero no desde nosotros. También para nosotros debe llegar a serlo; pero esto se da al final, un vez que el espíritu la ha asimil
ado con largo esfuerzo. La sencillez que se da al principio no es sencillez de la buena. De ordinario no responde sino a pereza, o a afán de simplificación arbitraria y violenta. Hablamos en nuestra experiencia cotidiana de fenómenos poderosos y fenómenos sencillos.
Así, por ejemplo, decimos que un sonido de campana es algo puro, sencillo y al mismo tiempo pleno, y en ello consiste su poder y su paz. Nada más cierto. Pero, ¿de veras es el sonido de la campana algo sencillo? Los que tienen buen oído nos dicen que las campanas más imponentes son precisamente aquellas cuyo sonido tiene más tonos complementarios. Tal sonido, por consiguiente, no es sencillo; en realidad, es más bien un acorde. Un sonido verdaderamente simple sonaría estridente y vacío. Esto remite a algo muy importante, a saber, que las cosas del mundo real son siempre –prosiguiendo el símil musical- polifónicas. Sólo las artificiales que el hombre produce (...) son “sencillas”. Las cosas vivientes surgen siempre por la colaboración de fuerzas diversas. Son polifónicas, complejas. Y por eso tienen poder y realidad. En ellas resuena de algún modo el todo.”
R. Guardini, Versuche über die Gestaltung der Heil. Messe, Hess, Basilea, p. 25.